Todo empezó en París

“La luz de París puede encantar a los corazones más endurecidos. La luz allí es azul. No puedo decir que el cielo sea de color azul. ¡No lo es!. Pero su luz es azul. No la sabría comparar con ninguna otra luz del mundo occidental. Da la impresión de llevar cristales de color azul, lo que es mucho mejor que verlo todo de color de rosa.” (#MarleneDietrich)

La ciudad de la luz enamora desde aquellos tiempos bohemios, incluso antes. De ella recuerdo retazos de color sobre el gris. Hace algún tiempo que viajé a París y mis memorias de esta inspiradora ciudad, experta en saber venderse, me asaltan sin pedir permiso y me veo transitando otra vez sus calles en mi mente. Y de nuevo estoy allí, frente al cristal del innovador Pompidou. Camino fuera del grupo, ese que se ve detrás de mí. Me detengo a ver lo que a nadie más le importa y aprieto el botón.